En estos días he estado con la intensa actividad de renacer un sueño, de volver atrás, hacia el pasado, y rescatar mi primera película. Eso me llevó a lugares que hacía mucho no recorría, zonas de la ciudad olvidadas desde que vivo en Buenos Aires.
Ayer, regresando de hacer unos trámites de la herencia artística de mi abuelo, volví a pasar por la vieja casona donde transcurrió mi infancia. Volvieron a mi las imágenes del pasado con aquella fuerza y presencia como antaño.
Decidí entrar a visitar nuevamente sus habitaciones, a observar su patio donde entonces, una espléndida parra tapaba un patio de baldosas y una costilla de Adán se encaminaba cielo arriba sobre la pared lindante con la casa vecina.
La calle ha cambiado bastante. Ya no están las mismas casas, y al entrar, reconocí el espacio que fuera de los juegos a pesar de estar tan cambiado; ya la costilla de Adán no existe ni la parra, ahora funciona allí una escuela de arte y había alumnos y gente haciendo trámites, nadie advirtió mi presencia; por lo que aproveché para hacer un pequeño recorrido por el primer patio, mirar la habitación donde dormía y el comedor, como las habitaciones principales.
Lo que mas me sorprendió fue que los espacios que me parecían inmensos, eran muchos mas pequeños, salvo las puertas y ventanas que aún siguen siendo iguales.
Salí de la casa convencida de que mi paseo por el recuerdo no había sido realizado, pues el lugar distaba mucho de ser lo que era. Un busto de mi abuelo me sonrió al salir, y al llegar a la esquina, un grafitti con esa palabra devolvió ahora en mi la sonrisa, esos mensajes que percibo de vez en cuando de las cosas inexplicables llegaba otra vez.
Cruzando la calle pensé en cómo nos engaña la infancia, todo puede ser mas grande y mas bello, mas significativo o mas horroroso de lo que en realidad es. Al final de cuentas, volví a mi vieja casa en las dos cuadras que caminé reconstruyendo aquellas tardes en que solía jugar en el primer patio antes que la abuela me llamara para la cena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario