domingo, 2 de octubre de 2011

Copia Certificada (Copie conforme) Kiarostami

De mi padre aprendí las largas conversaciones sobre el arte. Esos momentos que en determinadas etapas de la vida solíamos compartir sobre todo, cuando las cosas eran decisivas.
¿Será por eso que "Copia certificada" de Kiarostami me ha deslumbrado tanto? . Quizás. Lo cierto es que este director es uno de mis preferidos, por todo lo que puede hacerse con nada, dos personajes en este caso, sólo dos vestuarios; una larga conversación, La Toscana y el arte. Sobre todo el arte. El magnífico y eterno arte.
La idea de que la copia es mas o tan importante que el original porque lo convalida es el principio del juego de la historia, a mi entender, un guión magistral. Luego nos interna Kiarostami en una historia en donde todo el tiempo dudamos si es verdad o no, y queremos que nuestra estructura de espectador nos convenza; nos están contando algo que nos desestructura como tales y que luego de pensarlo mucho adivinaremos (o no) después de haber visto la película.
El cine dentro del cine, el juego de dos adultos a la ficción, a la vez vale para copiarse a si mismos, y plantearnos, ¿es mejor esto que el original?
En el momento del quiebre, los personajes acceden al juego como quien estuviera ficcionando una posible vida inexistente; el amor, el arte, la contradicción, el abandono.
Vale la pena pensar entonces que estaría bueno copiarse a uno mismo para enfrentar los problemas cotidianos.
La famosa máscara.

domingo, 13 de marzo de 2011

Domingo

Cae el domingo sobre la ciudad. Hasta hace unos instantes, agónico y lento. Un sol otoñal de fines de verano nos acompaña brillante y por las calles, el centro que siempre es un caos se ha convertido en un silencio placentero. Descansan las avenidas de tanta actividad, seguramente esperando que al otro día se lancen desesperados aquellos que deben emprender el reto diario de transitarlas, con miles de preocupaciones.
Pienso en los sueños que soñé y ya no existen, caminando por Florida, en todo aquello que quise ser y no pude. Mi alma se llena de tristeza, de una angustia casi incontrolable. Ha sido un fin de semana de descanso, el primero en actividad, duro y difícil. Un anticipo de lo que espera en la cortina de los días prontos a venir.
El sol comienza a desdibujarse cuando vuelvo a casa, sin embargo esa angustia se convierte en esperanza, en una pequeña fuerza que parece hacerme renacer. Y en las primeras sombras de la tarde, cuando el domingo se decide a partir, siento que vuelvo, preparada para las próximas batallas, con el cargamento un poco renovado.

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