De mi padre aprendí las largas conversaciones sobre el arte. Esos momentos que en determinadas etapas de la vida solíamos compartir sobre todo, cuando las cosas eran decisivas.
¿Será por eso que "Copia certificada" de Kiarostami me ha deslumbrado tanto? . Quizás. Lo cierto es que este director es uno de mis preferidos, por todo lo que puede hacerse con nada, dos personajes en este caso, sólo dos vestuarios; una larga conversación, La Toscana y el arte. Sobre todo el arte. El magnífico y eterno arte.
La idea de que la copia es mas o tan importante que el original porque lo convalida es el principio del juego de la historia, a mi entender, un guión magistral. Luego nos interna Kiarostami en una historia en donde todo el tiempo dudamos si es verdad o no, y queremos que nuestra estructura de espectador nos convenza; nos están contando algo que nos desestructura como tales y que luego de pensarlo mucho adivinaremos (o no) después de haber visto la película.
El cine dentro del cine, el juego de dos adultos a la ficción, a la vez vale para copiarse a si mismos, y plantearnos, ¿es mejor esto que el original?
En el momento del quiebre, los personajes acceden al juego como quien estuviera ficcionando una posible vida inexistente; el amor, el arte, la contradicción, el abandono.
Vale la pena pensar entonces que estaría bueno copiarse a uno mismo para enfrentar los problemas cotidianos.
La famosa máscara.
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