domingo, 21 de febrero de 2010

Andalucía


Hoy, revisando fotos del viaje, a menos de una semana de haber llegado, escribo estas palabras descriptivas después de haber regresado a Córdoba por unos momentos, con el corazón palpitante y la sensación maravillosa del primer descubrimiento. Córdoba allí en el centro de Andalucía, una mañana de invierno desde las ventanillas del tren; impactante, hermosa, señorial... Y entonces ví que regresaba a mi tierra, al norte de los azahares en primavera, a las plazas floridas, al olor a jazmines y a naranjos. Al calor abarrotado de las 3 de la tarde a pesar del invierno y de tan lejos.

Quisimos ser Andalucía
y no París.
Entre ríos y azaleas,
entre tardes soleadas
de Setiembre,
quisimos ser la ribera
del Guadalquivir tan lejos
y tan cerca,
como para olerlo y
tocar el aire con las manos.

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